ALMA LUCHA POR TUS DERECHOS EN EL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS

viernes 21 abril 2017

El pasado 1 de marzo el Vicepresidente del Sindicato de Guionistas ALMA, Curro Royo, compareció ante la Subcomisión del Estatuto del Artista del Congreso de los Diputados para hacer llegar la situación de los guionistas en España y la importancia de la profesión dentro de la industria audiovisual.

Para vuestra lectura os hacemos llegar el material que se expuso. ¡Seguimos trabajando por vosotros!

1. PRESENTACIÓN

Buenas tardes.
Señorías miembros de la Subcomisión del Estatuto del Artista, señora Presidenta de la Subcomisión. En primer lugar, quisiera dar las gracias por la creación de esta Subcomisión, así como por la invitación a comparecer al Sindicato de Guionistas ALMA (Autores Literarios de Medios Audiovisuales ) del que soy Vicepresidente. Con esta comparecencia se cierra, por fin, un círculo. Los guionistas llevamos décadas haciendo hablar a los políticos, en nuestras películas y nuestras series. Esta es la primera vez que los políticos, hacen hablar a un guionista. Así pues, gracias por querer escuchar la historia de los contadores de historias.
No soy un técnico ni un abogado, y por ello, más que venir a exponerles medidas concretas, que afecten a tal o cual artículo de una ley en concreto, quisiera ayudarles a entender en qué consiste nuestro trabajo, cuáles son las dificultades que afrontamos como Trabajadores de la Cultura, y cómo pueden ayudarnos a hacerlo más estable, más fructífero para nuestra sociedad y más justo. En cualquier caso, en ALMA contamos con un equipo de técnicos y abogados con los que estamos elaborando medidas concretas que les haremos llegar a través del Registro. Dichas medidas, como no podía ser de otra forma, están siendo debatidas y consensuadas con el resto de compañeros pertenecientes al ámbito de los Trabajadores de la Cultura.

2. EL GUIÓN ES I+D+i

Para expresar de un modo gráfico qué es y qué hace un guionista, quisiera enseñarles esto (Un folio en blanco) Esto es todo lo que hay antes de que un guionista haga su trabajo, es decir… nada. Gracias a nuestro trabajo, después de meses, o incluso años de escritura, éste y otros folios contienen una historia, personajes, conflictos, secretos, pasiones, valores… todo lo que ocurre, todo lo que los personajes hacen y dicen. Todo está ahí. A partir de nuestro trabajo, ya hay algo que dirigir, algo que interpretar… y por supuesto, algo que cuantificar y financiar. Al ser aquellos que hacemos que algo surja de la nada, los guionistas somos los auténticos creadores e innovadores, o dicho en otros términos… los guionistas somos el I+D+i de la industria audiovisual. Lamentablemente, a pesar de jugar este estratégico papel, los guionistas no recibimos un trato acorde a la importancia de nuestra aportación al proceso productivo. Baste como ejemplo el creciente número de guionistas que trabajan, no ya por un precio irrisorio, sino de forma gratuita.

Los productores audiovisuales, dependen de los grandes grupos mediáticos o las cadenas públicas para producir las series y las películas. Y es el caso que muchos productores – no todos- presentan nuestros pilotos de series o nuestros guiones de largometrajes a esas cadenas, sin ninguna retribución económica, condicionando el pago al guionista a que la cadena de televisión lo compre, o se consiga la financiación. Si el guión es rechazado, el productor sale en busca de otro guión y a ser posible a coste cero. Así pues, el único que arriesga, quien paga el coste de la fase de innovación y desarrollo, con un año de trabajo que queda en nada, es el guionista. Por si fuera poco, en el momento de vender su guión, el guionista estará cediendo todos sus derechos de propiedad intelectual, para todas las modalidades de explotación, conocidas o por descubrir, en el mundo y en el universo entero… y este texto, que parece una parodia, está sacado de un contrato real. Este saqueo sistemático de los derechos de los guionistas, en teoría prohibido por la Ley de Propiedad Intelectual, y en la práctica, imperante en el mercado, es lo que se conoce como “buy outs”. Toda esta situación, que es inmoral, debería ser ilegal. Y si es posible, se debe a que el guionista es el elemento más débil de un mercado distorsionado en el que se encuentra legalmente imposibilitado para defenderse… pero sobre este asunto, volveré en un instante.

3. INTERMITENCIA

Otro aspecto que afecta a la labor de guionista es la intermitencia. Este es un concepto que oirán a lo largo de las demás comparecencias, porque nos afecta a todos los miembros del colectivo de Artistas. En lo que se refiere al guionista de cine, se traduce en este simple hecho. Escribir, vender… y finalmente cobrar un guión, es un proceso que puede llevar entre dos y tres años. Sin embargo, se suele facturar en un único ejercicio fiscal. En el caso del trabajo en televisión, ocurre algo parecido. El único factor que asegura la continuidad es la audiencia, por lo que el guionista debe esperar a que su serie se venda, se produzca y funcione… para con suerte, ponerse de nuevo a trabajar. Si en cualquiera de los caso, tanto cine como televisión, se produce un éxito y el guionista tiene cierto nivel de ingresos, ganará un dinero del que hacienda le cobrará una parte sustancial… al año siguiente, precisamente en un ejercicio en el que ya no tendrá ingresos, pues estará ideando sus nuevas obras.

Por lo tanto, al igual que el resto de los compañeros que comparecerán ante esta Subcomisión, apoyamos el estudio de una nueva fórmula fiscal, laboral y social que se adecúe a nuestra realidad.

4. TRABAJADORES POR CUENTA AJENA

Pero entendemos que esta subcomisión, además de abordar posibles asuntos fiscales, ha nacido con el fin de diagnosticar un sector de cara a la elaboración de una ley laboral. Por ello tenemos que hablar de dos escenarios, los guionistas contratados por cuenta ajena, asalariados, y los que son autónomos, trabajadores por cuenta propia, que dicho sea de paso, son la mayoría. En cuanto a trabajadores por cuenta ajena, desde el 1 de enero de 2015, los guionistas quedamos incorporados al “II Convenio colectivo de la industria de producción audiovisual”(RAMA TECNICOS). Este convenio ha supuesto un notable avance. Pero hay que decir que estamos sentados en la mesa en la que se deciden nuestros asuntos, gracias a la invitación de los sindicatos mayoritarios. Es decir, la ley actual impide que sindicatos tan implantados como el nuestro, tengan representantes sindicales. Esto priva a nuestro sindicato de fondos de formación, de la posibilidad de tener liberados o guionistas que disfruten de un crédito horario por razones sindicales y de todas las prerrogativas que la ley reconoce a los sindicatos representativos. La razón es, nuevamente, la intermitencia. No existen los guionistas fijos de plantilla: todos sus contratos, son por obra determinada. Las películas y las series, “nacen” y “desaparecen” en cuestión de meses, impidiendo que se realicen elecciones sindicales. Yo mismo, en veinticinco años de profesión, jamás he podido elegir a ningún representante sindical. Por ello, necesitamos un nuevo modelo que haga posible una representatividad real de los sindicatos profesionales en el ámbito de la producción audiovisual.

Asimismo, necesitamos que los guionistas por cuenta ajena quedemos incluidos dentro del Real Decreto que regula la relación laboral de carácter especial de los artistas. Como hasta 2015 no teníamos Convenio propio, no existíamos como categoría profesional. Ya existimos, así que se nos deberían aplicar las excepciones referentes a la cobertura sanitaria, el desempleo, o las cotizaciones para la jubilación.

5. AUTÓNOMOS: EXCEPCIÓN A LA COMPETENCIA.

En cuanto a los guionistas por cuenta propia, los autónomos, permítanme un inciso, casi anecdótico ( o no) Estaría bien, sería un signo de modernidad que los guionistas tuviéramos nuestro propio epígrafe en el IAE, ya que actualmente pertenecemos al 861, que incluye a Pintores, Escultores, Ceramistas, Artesanos, Grabadores y artistas similares.

Dicho esto, permítanme volver al asunto del mercado distorsionado. Porque este es el caballo de batalla y el origen de los problemas de los guionistas autónomos. La industria audiovisual española, goza de salud y prestigio. España ocupa la cuarta posición como exportadora mundial de series y programas de televisión. Las productoras españolas, según datos de Fapae (Federación de Asociaciones de Productores Audiovisuales de España), ingresaron en 2015 casi 50 millones de euros por la venta de series, programas y documentales, la cifra más alta desde 2010. A esto sumemos los 100 millones de euros que recaudó el cine español en 2016, con una cuota de pantalla del 20%, un año record. Y si hablamos del total de las industrias culturales, recordemos que aportan al PIB un 3,5%, superior a la de sectores como el de la Agricultura, ganadería y pesca (2,5%), la Industria química (1%) o las Telecomunicaciones (1,7%). Así pues, sabemos hacer cine y series. Es más, noche tras noche, nuestras series derrotan en el horario de máxima audiencia a unas producciones americanas que nos quintuplican en presupuesto… un caso único en el panorama audiovisual de Europa que créanselo, nos miran con asombro. Algo estamos haciendo bien. Sin embargo, ese éxito no se traduce en la estabilidad y la seguridad de aquellos que, recordemos, inician todo el proceso, los guionistas. De acuerdo al estudio más completo que se ha realizado sobre ingresos de los guionistas, en España sólo dos de cada diez guionistas pueden vivir de su oficio. Los demás, deben compatibilizar su pasión creativa con otro trabajo, escriben un guión y desaparecen del mercado, o como ya hemos señalado, trabajan prácticamente gratis. La razón es que los guionistas por cuenta propia, estamos indefensos ante nuestros empleadores. Dicho claramente, estamos atados de manos por la Ley General de la Competencia.

La pregunta que más nos hacen llegar los guionistas, sobre todo los que empiezan, es esta… “¿Cuánto debería cobrar por un guión de tal o cual tipo de producción?” Con frecuencia las propias productoras nos hacen la misma pregunta. Es una pregunta de lo más lógica, pero lamentablemente, no podemos responder. De hecho, el Tribunal de Defensa de la Competencia impuso a ALMA una multa por publicar en nuestra página web un listado no ya de precios mínimos, sino de precios orientativos. Que en un mercado libre se ha de preservar la competencia, es algo que no negamos. Pero déjenme que aproveche esta comparecencia para transmitirle nuestro punto de vista.

1) En primer lugar, somos profesionales, simples autónomos, no se nos puede dar el mismo tratamiento que a las grandes empresas energéticas, o tecnológicas, como si por el hecho de pactar unos mínimos de subsistencia fuéramos a paralizar el país. Como sindicato, ALMA busca la defensa de los trabajadores que se encuentran en una situación más débil. Los guionistas de mayor prestigio y con un sólido curriculum se defienden por sí solos, pero los demás, y muy especialmente los que empiezan, necesitan una protección que les impida caer en el trabajo no remunerado como única alternativa para trabajar.

2) Una variación en nuestras Ley de Competencia no colisionaría con las directrices y regulaciones europeas. De hecho, en países como Inglaterra o Alemania, los guionistas son trabajadores por cuenta propia y negocian de manera colectiva con los productores y las cadenas. Eso por no hablar del sindicato americano de guionistas, cuyos convenios con las Majors y con las productoras independientes son obligatorios tanto para sus afiliados como para las empresas.

3) Lo más grave es que nuestra Ley de Competencia, favorece de facto la perpetuación de un exceso de posición dominante. En España, el mercado audiovisual, es un oligopolio. Está en manos de dos grandes grupos de comunicación, más las televisión públicas, y en mucha menor medida las televisiones autonómicas y algún nuevo operador. Al final, dos clientes y medio a quién venderle nuestras películas y series de televisión. La presión de la posición dominante de este oligopolio es repercutida sobre los productores independientes, que a su vez lo repercuten directamente sobre los guionistas. Es decir, el mercado “es el que es”, sin margen de maniobra ni negociación. Los guionistas nos vemos forzados a un constante “o lo tomas o lo dejas” sin que legalmente, podamos hacer nada. Como explicaba anteriormente, esto es especialmente grave en el proceso del I+D+i. El desarrollo de proyectos es el momento menos remunerado de todo el proceso de producción, haciendo recaer su coste sobre los trabajadores, lo cual es un sinsentido y a la larga, una situación inviable. El futuro perfila una transformación completa de los procesos productivos en los que el valor real será el talento, las ideas. Si no queremos estrangular el talento de nuestro país, es el momento de cambiar las condiciones que lo están asfixiando. Necesitamos poder establecer precios mínimos, o al menos orientativos, para los guionistas autónomos, y poder negociar con las asociaciones de productores acuerdos marco para impedir el saqueo sistemático de nuestros derechos, los “buy outs” antes aludidos.

Y para eso, es necesario establecer una excepción a la Ley General de la Competencia. La propia Ley y también la normativa comunitaria, prevén la exención en determinadas conductas; no se me ocurre un caso más adecuado.

6. CONCLUSIÓN

De acuerdo a la doctrina establecida por el Tribunal Constitucional, para conseguir la igualdad que consagra el artículo 14 de nuestra Carta Magna, se debe dar un tratamiento diferente a las situaciones que son diferentes. La uniformidad no es lo mismo que la igualdad. Por eso, para los Artistas y los Trabajadores de la Cultura esta Subcomisión es un tren hacia la innovación que no podemos dejar pasar de largo. Gracias de nuevo por la creación de esta Subcomisión. Era muy necesaria: la Cultura nos hace realmente humanos, nos conforma como sociedad y además contribuye a nuestro bienestar material. Celebramos iniciativas como estas, que pueden ayudar a que nuestra contribución en cualquiera de estos aspectos sea mucho mayor. Somos Artistas. La naturaleza misma de nuestro trabajo hace que no encajemos en normas generales, ni en lo fiscal, ni en lo laboral. Estamos acostumbrados a salirnos de la norma porque en parte, es lo que se espera de nosotros, y seamos sinceros, lo que nos divierte y desafía. Donde otros ven una realidad inamovible, nosotros vemos una alternativa, un sueño todavía por cumplir. Y los guionistas, como narradores de historias, somos esa parte de la sociedad que sueña despierta y ayuda a otros a seguir soñando. Así que gracias por escucharnos… y por ayudarnos a que, entre todos, sigamos soñando.

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